El Templo de Santa Mónica, ubicado en la intersección de la Avenida 5 de Mayo y la 18 Poniente, se consolida como el corazón de la fe católica en el Centro Histórico de Puebla durante este periodo vacacional de 2026. Cientos de fieles y turistas acuden al santuario para venerar la imagen del Señor de las Maravillas, una pieza que data del siglo XVII y que representa a Jesús sucumbiendo ante el peso de la cruz. La imagen, que según la tradición fue obtenida por las monjas agustinas mediante una rifa, es hoy una de las más queridas y milagrosas para los poblanos.
La devoción hacia esta figura, que tiene dimensiones humanas y un peso aproximado de 70 kilogramos, se manifiesta con especial fuerza durante el Viernes Santo, aunque su festividad principal se celebra cada 1 de julio. Historias como la de María del Carmen Macías, de 63 años, reflejan el profundo arraigo de esta tradición; tras superar con éxito una cirugía, acudió al templo para dar gracias y pedir por la salud de su familia, manteniendo viva una fe que heredó de su madre y abuela desde los ocho años de edad.
Como parte de los ritos de la Semana Mayor, el Señor de las Maravillas encabeza el grupo de las siete imágenes religiosas que participan en la monumental Procesión de Viernes Santo. En este solemne recorrido por las calles de Puebla, la imagen es acompañada por otras figuras de gran calado devocional, como la Virgen de los Dolores, el Señor de las Tres Caídas, Jesús Nazareno, la Virgen de la Soledad, Jesús de la Divina Misericordia y el venerado Niño Doctor de Tepeaca, reafirmando la identidad cultural y religiosa de la entidad.





