Antes de que salga el sol en Los Ángeles, Sydney Sweeney ya está en pie y lista para entrenar. Lejos de las rutinas ligeras asociadas a las celebridades, la actriz de Euphoria, de 28 años, se sometió a un exigente proceso físico para encarnar a la boxeadora Christy Martin en una película biográfica. El cambio fue resultado de una combinación de entrenamientos de alto rendimiento y una alimentación flexible, pensada para sostener su nivel de actividad.
Durante más de tres meses, Sweeney siguió un plan con hasta tres sesiones diarias. Las mañanas comenzaban con una hora de trabajo de fuerza con pesas; al mediodía dedicaba dos horas al kickboxing, y por la noche realizaba rutinas funcionales y de musculación. Este régimen la llevó a ganar masa muscular y a aumentar hasta cuatro tallas de ropa. “Mi cuerpo cambió por completo, me sentía increíblemente fuerte”, contó en entrevista con Daily Mail.
Las rutinas incluyeron ejercicios como volteo de neumáticos, flexiones, cuerdas de batalla y trabajo en poleas, enfocados en fortalecer espalda, hombros y abdomen. Para el papel, la actriz también entrenó boxeo de manera profesional, con prácticas en el ring, shadowboxing y circuitos de alta intensidad que simulan un combate real, mejorando su potencia, velocidad y resistencia.
El programa se complementó con sesiones de pilates en solidcore dos o tres veces por semana. En declaraciones a Cosmopolitan, Sweeney explicó que este método le permitió tonificar, fortalecer y alargar la musculatura, ayudándole a mantener equilibrio y postura durante la filmación. Además, fuera del gimnasio, incorporó actividades al aire libre como esquí acuático, kayak y senderismo, que reforzaron su condición física general.
En cuanto a la alimentación, la actriz optó por un enfoque equilibrado y sin restricciones extremas. Sus desayunos suelen incluir frutas, huevos y bagels; en la comida alterna entre ensaladas con pollo o hamburguesas, y por la noche disfruta de platillos italianos. Sweeney ha sido clara sobre su filosofía: “Es importante comer. Entreno mucho y soy muy activa, así que busco equilibrio. La comida me hace feliz”.
No consume café ni alcohol y, desde los 12 años, se hidrata casi exclusivamente con agua. Este estilo de vida, sumado a la variedad en sus entrenamientos, fue clave para desarrollar fuerza, resistencia y agilidad.
El resultado es una silueta más fuerte y atlética, reflejo de un proceso intenso y disciplinado. “Nunca me había sentido así de poderosa”, concluyó la actriz, satisfecha con una transformación que fue mucho más allá de lo estético.




