miércoles, mayo 27, 2026

Depresión postdecembrina: por qué enero y febrero afectan la salud mental

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Con el fin de las celebraciones decembrinas y el arranque de un nuevo año, muchas personas enfrentan un descenso emocional que va más allá de la nostalgia. Especialistas en salud mental advierten que durante enero y febrero suele registrarse un aumento en síntomas de depresión, ansiedad y desmotivación, un fenómeno con sustento científico y ampliamente documentado también en México.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la depresión es uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial. En México, datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) y del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz” indican que alrededor del 15% de la población ha experimentado síntomas depresivos en algún momento, con incrementos estacionales relacionados con cambios emocionales, sociales y económicos, como los que siguen al periodo navideño.

Durante diciembre, las reuniones familiares, las vacaciones y las celebraciones generan una sensación temporal de bienestar. Sin embargo, al concluir esta etapa, muchas personas enfrentan un contraste emocional marcado: el regreso a la rutina laboral o escolar, las preocupaciones financieras tras los gastos de fin de año y el resurgimiento de la soledad, especialmente en quienes carecen de redes de apoyo o atraviesan duelos recientes.

Desde una perspectiva biológica, la llamada depresión postdecembrina también se asocia con factores neurológicos. Investigaciones de la UNAM indican que la disminución de horas de luz solar en invierno puede alterar la producción de serotonina y melatonina, neurotransmisores fundamentales para el estado de ánimo y el sueño. Estas variaciones pueden provocar cansancio, irritabilidad, insomnio y tristeza persistente.

En el plano psicológico, el inicio del año suele venir acompañado de expectativas elevadas y propósitos difíciles de cumplir. Cuando los resultados no llegan de inmediato, aparece la frustración y la sensación de fracaso. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) advierte que este efecto puede ser más intenso en personas con antecedentes de depresión, ansiedad o estrés prolongado.

Los especialistas subrayan la importancia de distinguir entre una tristeza pasajera y un episodio depresivo. Mientras la primera es temporal, la depresión clínica implica síntomas que persisten por más de dos semanas, como pérdida de interés en actividades cotidianas, cambios en el apetito, problemas de concentración, sentimientos de culpa excesiva y, en casos severos, ideas suicidas.

En este contexto, el problema adquiere mayor relevancia si se considera que el suicidio figura entre las principales causas de muerte en jóvenes de 15 a 29 años en México, según cifras del INEGI, lo que refuerza la necesidad de detectar y atender oportunamente los síntomas depresivos durante los primeros meses del año.

Para proteger la salud mental tras las fiestas, los expertos recomiendan mantener horarios regulares de sueño, realizar actividad física, cuidar la alimentación, moderar el consumo de alcohol y fortalecer los vínculos sociales. Además, buscar atención psicológica o psiquiátrica es clave cuando el malestar interfiere con la vida diaria.

La depresión no es una debilidad ni una fase que deba enfrentarse en silencio. Reconocerla y atenderla a tiempo puede marcar una diferencia significativa. En México, instituciones como el IMSS, la Secretaría de Salud y diversas líneas de apoyo psicológico gratuito ofrecen atención profesional para quienes lo requieran.

La transición emocional después de las fiestas decembrinas es un fenómeno real y respaldado por la ciencia. Hablar de ello con información y empatía es un paso esencial para reducir estigmas y promover el bienestar mental en la sociedad.

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