El Gobierno de México lanzó una de las críticas más severas y frontales de las que se tenga registro en el seno de la Organización de las Naciones Unidas. Durante su intervención en el debate abierto del Consejo de Seguridad, el representante permanente de México ante la ONU, Héctor Vasconcelos, advirtió de manera tajante que el organismo internacional se encuentra sumergido en “la mayor crisis política, financiera y de credibilidad” desde su fundación en 1945, al término de la Segunda Guerra Mundial.
El diplomático mexicano fue enfático al señalar que el actual modelo multilateral está al borde del colapso debido a su incapacidad para frenar conflictos armados globales y resolver disputas humanitarias críticas.
Un diseño obsoleto para el siglo XXI
Vasconcelos argumentó que las bases estructurales sobre las que opera la ONU corresponden a una realidad geopolítica que dejó de existir hace décadas, por lo que urgió a una transformación radical:
Desconexión con la realidad: Sostuvo que la arquitectura institucional de las Naciones Unidas ya no responde a los complejos desafíos geopolíticos, económicos y tecnológicos que caracterizan al siglo XXI.
El llamado a la refundación: El embajador fue contundente al declarar ante el pleno: “Si queremos salvar a la ONU y al multilateralismo, debemos refundarla desde sus cimientos”, haciendo un llamado a las naciones miembros a no postergar más un cambio de fondo.
La gran exigencia: Eliminar el derecho de veto
El eje central de la postura mexicana radicó en desmantelar los privilegios históricos que paralizan la toma de decisiones dentro del órgano más poderoso de la organización:
Reforma al Consejo de Seguridad: México insistió en la necesidad imperiosa de ampliar y democratizar el Consejo de Seguridad para dar mayor representación a los países en desarrollo.
El freno del “veto”: Vasconcelos arremetió contra el mecanismo de veto que poseen las cinco potencias permanentes (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y el Reino Unido), denunciando que este derecho es utilizado frecuentemente para bloquear resoluciones de paz y proteger intereses particulares, lo que anula la efectividad del derecho internacional.
“El mecanismo de veto se ha convertido en el principal obstáculo para la paz y la seguridad internacionales”.
— Héctor Vasconcelos, representante de México ante la ONU.
La postura de México hace eco del descontento generalizado de una gran cantidad de naciones del Sur Global que exigen que los organismos internacionales dejen de ser controlados de manera unilateral por las potencias tradicionales.




