El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha instruido a sus asesores para que preparen una estrategia de bloqueo prolongado sobre la economía y las exportaciones petroleras de Irán, con el objetivo de impedir el movimiento de buques en sus puertos principales. Según reportes difundidos por el diario The Wall Street Journal, la administración estadounidense considera que mantener esta presión económica es una vía menos arriesgada en comparación con la reanudación de bombardeos o la retirada total del conflicto, consolidando una postura de cerco sobre Teherán.
La portavoz adjunta de la Casa Blanca, Anna Kelly, señaló que esta determinación busca maximizar la influencia de Washington sobre el gobierno iraní para forzar condiciones favorables en la agenda bilateral. Esta postura de endurecimiento surge apenas días después de que Irán transmitiera a través de intermediarios una propuesta de diálogo estructurada en tres fases, la cual buscaba dar continuidad a las conversaciones diplomáticas iniciadas recientemente.
Sin embargo, el equipo de Trump ha mostrado escepticismo ante los planteamientos de Irán, particularmente respecto a la apertura del estrecho de Ormuz y el aplazamiento de las discusiones sobre el programa nuclear. Se espera que en los próximos días Washington presente una contrapropuesta oficial, mientras mantiene el despliegue logístico necesario para asegurar el bloqueo, en un escenario de alta tensión que redefine las prioridades de la política exterior estadounidense en Medio Oriente.
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