WASHINGTON, EE.UU.– El Gobierno de Estados Unidos puso en marcha una nueva estrategia de control migratorio mediante su infraestructura financiera. La Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN, por sus siglas en inglés), organismo adscrito al Departamento del Tesoro, emitió un aviso formal a las entidades bancarias para solicitar su colaboración en la identificación y rastreo de personas migrantes en situación irregular.
La medida establece que las instituciones financieras refuercen la vigilancia en procesos como la apertura de cuentas, así como la solicitud de créditos o tarjetas por parte de este sector de la población.
Argumentos oficiales y posible impacto en el sistema
Desde la perspectiva de la administración estadounidense, la disposición tiene como objetivo reforzar el combate a delitos financieros:
Justificación gubernamental: Las autoridades señalan que estas acciones buscan prevenir el robo de identidad, el fraude fiscal y posibles esquemas de lavado de dinero.
Efecto previsto: El Gobierno reconoce que la aplicación de esta política podría desalentar a personas en situación migratoria irregular de utilizar el sistema financiero formal, lo que podría derivar en una mayor exclusión bancaria.
Postura del Departamento del Tesoro
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, sostuvo una postura firme respecto a la medida y su aplicación en el sistema financiero:
“La actual administración no permitirá que los inmigrantes ilegales utilicen las instituciones financieras para defraudar a los contribuyentes estadounidenses”.
Se prevé que esta política genere debate entre organizaciones defensoras de derechos de los migrantes y el sector bancario, debido a posibles implicaciones en materia de privacidad y a la carga operativa que representaría para las instituciones financieras en todo el país.





