El tránsito marítimo por los estrechos de Ormuz y Bab al-Mandeb, dos de las rutas energéticas más importantes del mundo, registró una fuerte disminución ante las amenazas de los hutíes de Yemen de bloquear el transporte marítimo con destino a Arabia Saudita.
De acuerdo con la firma de análisis de datos comerciales Kpler, el 21 de julio el tránsito por el estrecho de Ormuz cayó 31%, mientras que en Bab al-Mandeb la reducción fue de 34%.
La consultora señaló que, aunque el tráfico marítimo continúa en ambas rutas, la confianza operativa permanece bajo presión. Además, detectó cambios de rumbo de varios buques cerca del golfo de Adén y reportó que algunos petroleros saudíes con destino a Asia permanecen a la espera en el mar Rojo.
El estrecho de Ormuz, que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico, es considerado la principal arteria del comercio energético mundial. Por esta vía transita aproximadamente el 20% del petróleo y del gas natural licuado que se comercializa en el mundo, equivalente a unos 20 millones de barriles diarios. Su relevancia radica en que no existe una alternativa viable para los países del Golfo, por lo que cualquier interrupción representa un riesgo para los mercados internacionales.
Por su parte, Bab al-Mandeb, conocido como la “Puerta de las Lágrimas”, conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y constituye el acceso al canal de Suez. Por este estrecho circula cerca del 15% del comercio marítimo mundial y es una ruta estratégica para las exportaciones energéticas de Arabia Saudita desde el puerto de Yanbu, además de servir como alternativa al estrecho de Ormuz.
Kpler advirtió que una interrupción simultánea y prolongada en ambos estrechos podría afectar hasta el 25% de las rutas mundiales de suministro de petróleo, lo que elevaría el riesgo de una nueva crisis económica internacional.
Las amenazas de bloqueo por parte de los hutíes, grupo respaldado por Irán, surgieron como respuesta al prolongado conflicto con Arabia Saudita y al reciente bombardeo del aeropuerto de Saná, lo que, según diversas versiones, rompió un alto al fuego que se había mantenido durante cuatro años.
Ante este escenario, Arabia Saudita condenó la decisión y advirtió que protegerá a sus embarcaciones y responderá con “toda la fuerza” ante cualquier ataque.
Analistas consideran que, de prolongarse el conflicto, el precio del crudo Brent podría superar los 115 y 120 dólares por barril, incrementando la presión inflacionaria sobre la economía mundial.





