Una nueva ola de violencia ha sacudido Bangladesh, dejando más de 20 personas muertas y cientos de heridas.
Los enfrentamientos entre manifestantes estudiantiles, la Policía y activistas del partido gobernante han escalado dramáticamente en los últimos días. Las protestas comenzaron en respuesta a un sistema de cuotas para empleos gubernamentales, que reservaba el 30% de los puestos para familiares de veteranos de la guerra de independencia de 1971. Aunque la Corte Suprema redujo estas cuotas al 5%, las manifestaciones continuaron.
Escalada de tensiones
La situación se ha agravado desde julio, cuando las protestas iniciales se transformaron en enfrentamientos violentos. Las autoridades han tomado medidas drásticas, como el cierre de escuelas y universidades, bloqueos de internet y la imposición de un toque de queda con la orden de disparar a la vista.
Los manifestantes han convocado a la “no cooperación”, instando a la población a no pagar impuestos ni facturas de servicios públicos y a no asistir al trabajo. A pesar de que oficinas, bancos y fábricas continuaron operando, los habitantes de Daca y otras ciudades enfrentaron dificultades para llegar a sus lugares de trabajo.

Incidentes violentos
Se han reportado ataques a instituciones públicas, como el Hospital Universitario Médico Sheikh Mujib Bangabandhu en Daca. En el barrio de Uttara, la Policía usó gas lacrimógeno para dispersar a los manifestantes que bloqueaban una carretera principal. También se han registrado ataques a hogares y oficinas comunitarias.
Medios locales informan de al menos 21 muertes en 11 distritos, incluyendo Bogura, Magura, Rangpur y Sirajganj. Estos incidentes involucran enfrentamientos entre manifestantes respaldados por el principal partido de oposición, la Policía y activistas del partido gobernante Awami League.
Respuesta del Gobierno
La administración de la Primera Ministra Sheikh Hasina ha culpado al Partido Nacionalista de Bangladesh y al partido de derecha Jamaat-e-Islami por instigar la violencia. Hasina ha ofrecido dialogar con los líderes estudiantiles y se ha comprometido a investigar las muertes y castigar a los responsables.
Estas protestas representan un desafío significativo para Hasina, quien ha gobernado el país durante más de 15 años y recientemente inició su cuarto mandato consecutivo en enero, en una elección boicoteada por sus principales opositores.






