XALAPA. Los recientes derrames de hidrocarburos en el norte y sur de Veracruz han ocasionado daños irreversibles a las fuentes de agua en comunidades que dependían de estos recursos para satisfacer sus necesidades básicas, a pesar de no contar con infraestructura hidráulica formal.
Aunque los habitantes han exigido a Petróleos Mexicanos (Pemex) acciones inmediatas de remediación, las respuestas han sido limitadas. Si bien la paraestatal no se ha negado a asumir su responsabilidad, carece de los recursos económicos y humanos necesarios para realizar una limpieza integral y expedita, según testimonios de los afectados.
Impacto ambiental y económico
Los derrames han provocado una grave contaminación en la flora, fauna y suelos de las zonas afectadas. Estas áreas, antes aptas para la agricultura, han visto mermada su capacidad productiva, afectando directamente los ingresos de las comunidades.
Aunque no existe un registro oficial completo, al menos 15 derrames se han documentado en el último año, siendo los casos más graves los de Coatzacoalcos y Papantla, donde comunidades autosustentables enfrentan crisis ambientales y económicas.
Protestas por falta de acciones
En diciembre de 2023, un derrame en los ductos cercanos a la comunidad El Tajín, en Papantla, provocó contaminación en un arroyo local. Los pobladores protestaron bloqueando carreteras, lo que obligó a Pemex a intervenir. Sin embargo, los trabajos realizados fueron insuficientes: el personal selló el ducto afectado pero no retiró el hidrocarburo derramado, dejando consecuencias irreparables.
Una situación similar ocurrió en Ojital Viejo en agosto de 2024. Las lluvias torrenciales de octubre arrastraron hidrocarburos previamente recuperados hacia un arroyo que abastece a 11 comunidades, agravando la contaminación. Fotografías de animales cubiertos de chapopote y testimonios de los residentes evidenciaron la magnitud del desastre.
El caso más reciente tuvo lugar el pasado 15 de diciembre en la comunidad Riva Palacio, donde una fisura en un ducto contaminó varios terrenos y un arroyo que abastece a los habitantes. Este evento generó alarma entre los pobladores, quienes temen enfrentarse a problemas similares a los de otras localidades cercanas.
Emergencia en áreas urbanas
En octubre de 2024, Poza Rica vivió una emergencia sin precedentes cuando el servicio de agua fue suspendido debido a la contaminación del río San Marcos, en Puebla. La fuga llegó al río Cazones, afectando la bocatoma de Corralillos, en Coatzintla.
El agua que llegaba a los hogares tenía un olor característico, lo que obligó a las autoridades a cerrar y abrir las válvulas en repetidas ocasiones. Este problema persistió durante varios días, dejando a la población sin acceso a agua potable.
Llamado urgente
La acumulación de derrames en municipios como Agua Dulce, Coatzacoalcos, Papantla y Tihuatlán ha desatado una crisis ambiental y social. Organizaciones civiles y ambientalistas exigen a Pemex y a las autoridades locales implementar medidas efectivas de remediación y prevención para evitar que estas tragedias sigan ocurriendo.





