En una noche cargada de emoción y simbolismo, el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, encabezó por primera vez la ceremonia del Grito de Independencia, conmemorando los 215 años del inicio de la lucha por la libertad.
Desde el balcón del Palacio Municipal, ante miles de poblanos reunidos en el Zócalo, el mandatario estatal no solo evocó a los héroes insurgentes, sino que también trazó un puente entre el pasado y el presente al dedicar un “¡viva!” a la primera presidenta de México.
“¡Viva la presidenta de México!”, exclamó Armenta con voz firme, marcando un momento histórico en el discurso oficial. El gesto no pasó desapercibido: fue una señal clara del nuevo capítulo que vive el país, donde el liderazgo femenino ocupa por primera vez el cargo más alto del poder ejecutivo.
El gobernador rindió homenaje a figuras como Hidalgo, Morelos, Josefa Ortiz de Domínguez, Leona Vicario y Vicente Guerrero, sin olvidar a los héroes anónimos de Puebla y a la “cuatro veces heroica Puebla de Zaragoza”. Pero también amplió el espectro de reconocimiento: “¡Que vivan nuestros pueblos originarios, nuestro pasado prehispánico, nuestros hermanos migrantes y el humanismo mexicano!”, proclamó.
La ceremonia se convirtió en una celebración de identidad, diversidad y transformación. Armenta cerró su arenga con un mensaje emotivo: “¡Qué viva cada uno de ustedes que honran a Puebla todos los días con amor, honestidad, trabajo y esfuerzo!”. El eco de sus palabras resonó entre fuegos artificiales, música regional y una plaza repleta de familias que celebraban no solo la independencia, sino también el inicio de una nueva era.






