La crisis en el Estrecho de Ormuz, derivada de la escalada del conflicto entre Irán y la alianza Israel-Estados Unidos, ha encendido las alarmas de las Naciones Unidas. Según un reporte del South China Morning Post, el bloqueo de esta vía estratégica amenaza directamente la próxima temporada de siembra a nivel mundial.
Viorel Gutu, subdirector general de la FAO, advirtió que esta ruta es vital para la estabilidad agrícola global, ya que por ella transita entre el 20% y el 45% del tráfico mundial de insumos esenciales, particularmente fertilizantes.
Impacto inmediato en los cultivos
La parálisis logística en el Golfo Pérsico está generando un “efecto dominó” que afectará la mesa de millones de personas en los próximos meses:
Escasez de fertilizantes: El bloqueo impide la salida de urea y otros compuestos nitrogenados clave para la producción de granos.
Precios por las nubes: Gutu señaló que el precio de la urea ya registró incrementos alarmantes a mediados del mes pasado, subiendo un 52% en EE. UU. y un 60% en Brasil.
Bajos rendimientos: Sin acceso a estos insumos, la producción por hectárea disminuirá drásticamente, lo que derivará en una oferta insuficiente de alimentos básicos.
Un escenario de incertidumbre
La FAO estima que, de mantenerse el bloqueo, los precios de los alimentos experimentarán alzas sostenidas en el corto plazo. “Se pueden esperar bajos rendimientos y precios crecientes en los próximos meses”, sentenció el funcionario.
Este desabasto de insumos agrícolas ocurre en un momento de alta vulnerabilidad económica, donde la interrupción de una arteria comercial tan crítica como Ormuz podría transformar la actual crisis energética en una crisis de hambre global de proporciones inéditas.





