El arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, dio inicio a la Procesión de Viernes Santo; sin embargo, en esta ocasión, por primera vez, optó por utilizar un automóvil debido a que fue operado de la cadera izquierda en enero.
Antes de partir en caravana, el líder de la grey católica enfatizó que en estos días santos se conmemora la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, la celebración de la cena del Señor, el caminar del Jueves Santo, así como la pasión, muerte, crucifixión, el sufrimiento y la resurrección del Señor Jesucristo.
“Meditamos en estos sagrados días de nuestra fe como ya es tradición peregrinamos en torno a las imágenes más queridas. Acompañamos a nuestra imágenes con oración, reflexión y canto”.
Expresó.
Al salir de la explanada de la Catedral, el arzobispo estuvo acompañado por cofradías y fieles devotos de las imágenes que participan en la procesión, considerada la más grande de Latinoamérica al reunir a miles de católicos y que se lleva a cabo desde 1992.
La procesión fue encabezada por el Niño Doctor de Tepeaca, recibido con porras, aplausos y oraciones.
Además, estuvieron presentes el gobernador Sergio Salmón Céspedes Peregrina, el secretario de Gobernación Javier Aquino Limón, el presidente municipal de Puebla Adán Domínguez Sánchez, el rector de la UPAEP Emilio Baños Ardavín y los integrantes de la Comisión Organizadora, quienes partieron de la Catedral para acompañar la procesión detrás de la imagen del Santo Niño Doctor.





