PUEBLA, Pue. – El historiador Eduardo Merlo señaló que el gusto de los mexicanos por la fiesta y la celebración tiene raíces profundas en la herencia prehispánica, la cual ha perdurado a lo largo de los siglos.
En entrevista con Iván Mercado, el especialista recordó que desde 1524 un fraile ya mencionaba en una carta que en los pueblos originarios “se les iba la vida cantando y bailando”, como parte de su forma de expresión cultural.
La fiesta como liberación social
Merlo explicó que, aunque en esos tiempos se trabajaba intensamente, las celebraciones cumplían la función de liberar tensiones y expresar lo acumulado social y emocionalmente.
Agregó que, en distintos momentos de la historia, circunstancias sociales e ideológicas han limitado estas expresiones; sin embargo, eventos recientes como el Mundial de futbol han reactivado la euforia colectiva, con celebraciones, bailes, fuegos artificiales y consumo de bebidas.
México, un país de celebración
El historiador destacó que el nivel de festejo en México ha llamado la atención de otros países, debido a su intensidad y espontaneidad.
Comparó que, a diferencia de Estados Unidos, en México las celebraciones suelen ser más explosivas y expresivas, lo cual atribuyó tanto al carácter cálido de su población como a la herencia cultural del mundo indígena.






