El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, ha cuestionado abiertamente quién fue el responsable del fracaso de los acuerdos alcanzados en Anchorage, respondiendo así a las declaraciones del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien había señalado el fracaso de dicho entendimiento. La pregunta de Lavrov, “¿Quién fracasó?”, se ha convertido en el centro de un debate diplomático sobre la viabilidad de los acuerdos entre ambas potencias.
Los acuerdos de Anchorage y la postura rusa
Lavrov ha defendido la posición de Moscú, afirmando que llegaron a Anchorage con las propuestas preestablecidas por Estados Unidos, mismas que habían sido aprobadas por el presidente Donald Trump y tomadas en consideración por el presidente Vladímir Putin. “Llegamos a Anchorage con las propuestas preestablecidas de Estados Unidos, aprobadas por el presidente Trump, y las tomamos en consideración, al igual que el presidente Putin”, señaló el canciller ruso .
El ministro ruso admitió que su parte tenía dudas iniciales, pero tras analizarlas, llegaron a un acuerdo. Según Lavrov, si hubo una propuesta y posteriormente un acuerdo, entonces debió haber resultados consensuados en Anchorage, un consenso mutuo que, sin embargo, no prosperó .
Un consenso que no prosperó
La declaración de Lavrov pone de manifiesto la fragilidad de los acuerdos diplomáticos en un contexto de alta tensión. El ministro ruso ha instado a determinar quién fue exactamente el responsable de la inviabilidad de lo pactado, una pregunta que, por ahora, queda sin respuesta oficial.
Mientras tanto, las relaciones entre Rusia y Estados Unidos continúan siendo un tema de máxima atención internacional, con las palabras de Lavrov resonando en los corredores diplomáticos y dejando abierta la incógnita sobre el futuro de los acuerdos alcanzados.





