El Papa León XIV recibió por primera vez en el Vaticano a la Arzobispa de Canterbury, líder de la Comunión Anglicana. La reunión marca un nuevo capítulo en las relaciones entre la Iglesia Católica y la Iglesia de Inglaterra, centrando el diálogo en la necesidad urgente de una colaboración práctica en un mundo fragmentado.
“Sería un escándalo si no trabajamos para superar nuestras diferencias”, sentenció el Pontífice durante el encuentro, subrayando que la misión cristiana de servicio y paz debe prevalecer sobre las disputas teológicas históricas que han mantenido a ambas instituciones separadas por siglos.
Ejes del encuentro histórico
El escándalo de la división: Ambos líderes coincidieron en que la falta de unidad entre los cristianos debilita el mensaje del Evangelio, especialmente en tiempos de crisis global, y se comprometieron a buscar una “unidad en la diversidad”.
Agenda Social Común: Más allá de las fronteras dogmáticas, acordaron fortalecer la cooperación en temas urgentes como la crisis climática, la protección de los refugiados y la lucha contra la pobreza extrema.
Justicia y Paz: La reunión ocurrió en un contexto de tensiones internacionales, donde ambos líderes hicieron un llamado conjunto al cese de hostilidades en conflictos actuales, reforzando el papel de las religiones como puentes de mediación.





