Los gobiernos de Francia y el Reino Unido lideran una ambiciosa iniciativa para retomar el control y la seguridad en el Estrecho de Ormuz mediante una coalición naval independiente, según reportes de The Wall Street Journal.
El plan destaca por una exclusión estratégica: no contempla la participación de Estados Unidos ni de Israel.
El presidente francés, Emmanuel Macron, ha insistido en que la misión debe estar integrada por naciones que no formen parte activa de las hostilidades actuales. Esta postura se interpreta como un distanciamiento directo de las acciones de Washington y Tel Aviv en la región.
A diferencia de las operaciones de combate, la coalición europea se centraría en la limpieza de minas marinas y la escolta de buques comerciales para garantizar la seguridad del tránsito.
El objetivo primordial es devolver la confianza a las navieras internacionales para reactivar el paso del 20% del petróleo mundial, flujo que actualmente se encuentra comprometido por el bloqueo y la inestabilidad.
La implementación de esta fuerza naval está proyectada para el momento en que finalicen las hostilidades actuales, buscando establecer un orden marítimo basado en la neutralidad europea.
Compartir





