sábado, julio 4, 2026
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Investigadora BUAP analiza virulencia en bacteria causante de diarreas infantiles

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Cada año, la Organización Mundial de la Salud registra aproximadamente 1,700 millones de casos de diarreas infecciosas en menores de cinco años, siendo la bacteria Escherichia coli enteropatógena (EPEC) uno de los principales causantes. En 2021, este padecimiento provocó la muerte de 440,000 niños, destacando la urgencia de encontrar soluciones efectivas.

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La doctora Cristina Lara Ochoa, investigadora del Centro de Detección Biomolecular de la BUAP, se encuentra al frente de un proyecto que estudia los mecanismos de regulación de EPEC. Su objetivo es identificar reguladores negativos que puedan apagar o suprimir los factores de virulencia de esta bacteria, buscando así desarrollar compuestos alternativos para el tratamiento de las diarreas causadas por esta infección.

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EPEC tiene la capacidad de detectar su entorno y, al hacerlo, activa una serie de factores de virulencia que le permiten causar daño en el huésped. Al llegar al intestino delgado, produce proteínas que facilitan su desplazamiento y adherencia a las células intestinales, contribuyendo al desarrollo de diarrea, especialmente en niños, quienes son más vulnerables a sus efectos.

La investigadora explica que, aunque EPEC no suele causar síntomas en adultos, en los niños puede provocar fiebre, vómitos y desnutrición al alterar las microvellosidades del intestino, lo que afecta la absorción de nutrientes.

Cristina Lara Ochoa, con un doctorado en Ciencias Bioquímicas por la UNAM, ha identificado a través de análisis proteómicos unos 30 reguladores que podrían tener un efecto negativo sobre la expresión de los genes de virulencia. El enfoque de su investigación se centra en desarrollar compuestos anti-virulencia como una terapia alternativa a los antibióticos, buscando mitigar las infecciones sin alterar la microbiota intestinal.

Estos compuestos tienen como objetivo inactivar los factores de virulencia de EPEC, lo que permite que el sistema inmunológico del paciente elimine la bacteria de manera natural, reduciendo así la presión selectiva que favorece la resistencia a los antibióticos.

Desde 2005, la investigación sobre compuestos anti-virulencia ha cobrado importancia, especialmente en relación con la inactivación de toxinas de diversas bacterias. Algunos compuestos han sido aprobados para tratar toxinas de Bacillus anthracis, y otros están en fase de aprobación para patógenos como Escherichia coli enterohemorrágica y Pseudomonas aeruginosa.

El siguiente paso del proyecto de Lara Ochoa incluye el uso de herramientas bioinformáticas y técnicas moleculares para caracterizar el mecanismo de acción de los reguladores negativos sobre los factores de virulencia de EPEC. Esta caracterización permitirá entender cómo se apagan estas proteínas, contribuyendo a un enfoque más efectivo en el combate contra las infecciones diarreicas.

La investigación cuenta con la colaboración de destacados académicos de diversas instituciones, reforzando así el compromiso con el desarrollo de alternativas para el tratamiento de enfermedades infecciosas en poblaciones vulnerables.

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