El gobierno de Irán emitió una advertencia de máxima gravedad este miércoles 18 de marzo de 2026, asegurando que la infraestructura petrolera y de gas perteneciente a Estados Unidos e Israel será reducida a “cenizas” en represalia por el bombardeo al yacimiento de South Pars. Tras el ataque coordinado que impactó el complejo gasífero más grande del mundo, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní declaró que el conflicto ha entrado en una fase de “destrucción mutua total” en el sector energético, señalando que ningún activo estratégico de la coalición en la región o fuera de ella está a salvo.
La comandancia militar de Teherán puntualizó que sus sistemas de misiles de largo alcance y enjambres de drones suicidas ya han sido programados para atacar refinerías, plataformas marítimas y terminales de almacenamiento vinculadas a intereses estadounidenses e israelíes. Esta amenaza no se limita únicamente al territorio de los países atacantes, sino que se extiende a instalaciones en naciones aliadas que permitan operaciones en contra de la República Islámica, lo que ha puesto en alerta roja a las bases navales y complejos industriales en el Golfo Pérsico.
Esta declaración ha provocado un estado de pánico en los mercados internacionales, donde el temor a una interrupción masiva del suministro global ha llevado al petróleo a rozar los 115 dólares por barril en cuestión de horas. Analistas de seguridad advierten que la retórica de “reducir a cenizas” la infraestructura energética sugiere que Irán podría intentar bloquear el Estrecho de Ormuz o ejecutar sabotajes cibernéticos y físicos a gran escala contra la red de distribución global, lo que desataría una crisis de desabasto sin precedentes en la era moderna.
La tensión en la región es absoluta, mientras los servicios de inteligencia occidentales reportan movimientos de lanzaderas de misiles hacia las costas iraníes. Por su parte, el gobierno de Israel ha respondido que cualquier intento de agresión contra sus plantas de gas en el Mediterráneo, como los campos de Leviathan y Tamar, será respondido con una fuerza “desproporcionada” que incluiría objetivos de mando y control en el corazón de Teherán, profundizando el riesgo de una conflagración regional total.
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