En un escalofriante aumento de hostilidades, Hezbolá lanzó el pasado viernes 140 cohetes hacia el norte de Israel, en respuesta a ataques israelíes contra localidades en el sur del Líbano. Esta escalada se produce en un contexto de intercambio de fuego casi diario entre ambas partes desde el 8 de octubre, coincidiendo con el inicio de la guerra entre Israel y Hamás en Gaza.
El líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, había prometido represalias tras los recientes bombardeos que afectaron a las comunicaciones de sus miembros, considerados un “golpe” significativo. Durante su discurso, mientras aviones de guerra israelíes sobrevolaban Beirut, Hezbolá realizó ataques en al menos cuatro ocasiones, resultando en la muerte de dos soldados israelíes.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaron que los cohetes, lanzados en tres oleadas, apuntaron a diversas localizaciones a lo largo de la frontera. Hezbolá declaró que estos ataques tenían como objetivo bases de defensa aérea y la sede de una brigada blindada israelí.
Israel, por su parte, ha continuado sus ataques aéreos en el sur del Líbano, afirmando que destruyó múltiples lanzacohetes que estaban listos para ser utilizados. En respuesta a la creciente violencia, el Ejército israelí instó a los residentes de las zonas cercanas a la frontera a evitar reuniones públicas y mantenerse cerca de refugios.
La tensión sigue aumentando, con líderes israelíes advirtiendo sobre un posible conflicto militar más amplio contra Hezbolá, con el objetivo de restablecer la seguridad para decenas de miles de israelíes desplazados de sus hogares. La situación en la región se mantiene crítica, con temores de que los intercambios de fuego puedan derivar en una guerra a gran escala.





