Japón autorizó el primer tratamiento en el mundo basado en células madre pluripotentes inducidas (iPS) para atender el enfermedad de Parkinson, marcando un avance en el campo de la medicina regenerativa.
La terapia, denominada Amchepry (raguneprocel), utiliza células derivadas de tejido adulto para generar neuronas productoras de dopamina, las cuales son inyectadas en el cerebro.
De acuerdo con la información disponible, este procedimiento ha demostrado ser seguro y efectivo para reducir los síntomas motores asociados a la enfermedad.





