En una reciente conferencia de prensa, el embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, reveló que Ismael “El Mayo” Zambada fue entregado a las autoridades estadounidenses en contra de su voluntad. Según Salazar, Zambada fue trasladado a Estados Unidos bajo presiones y circunstancias que no reflejan su deseo de cooperar. Esta información marca un giro importante en el caso, arrojando luz sobre las complejas dinámicas de su extradición.
En contraste, Joaquín Guzmán López, conocido como “El Chapito”, se entregó de manera voluntaria, según las declaraciones del embajador. Guzmán López optó por colaborar con las autoridades estadounidenses de forma consciente, lo que contrasta marcadamente con la situación de Zambada. Esta diferencia en los modos de entrega subraya la variedad de caminos que los individuos involucrados en el narcotráfico toman frente a la ley.
La revelación de estos detalles se produce poco después de que el presidente Andrés Manuel López Obrador acusara a Estados Unidos de no proporcionar “información suficiente” sobre el proceso de extradición. La discrepancia en las versiones oficiales ha generado un debate adicional sobre la transparencia y la cooperación entre ambos países en la lucha contra el crimen organizado.






