México ha dado un paso histórico en la transición energética global con el inicio del proyecto Pacífico Mexinol, una planta de producción de metanol de ultra bajo carbono que se posicionará como la más grande de su tipo a nivel mundial. Ubicada estratégicamente en el puerto de Topolobampo, Sinaloa, esta megaobra representa una inversión superior a los 3,300 millones de dólares, consolidando al país como un destino clave para proyectos industriales sostenibles y de alta tecnología.
De acuerdo con la Secretaría de Economía, la planta operará bajo un modelo de emisiones netas cercanas a cero (Net Zero), integrando tecnologías de vanguardia como la captura de carbono y el uso de hidrógeno verde. Se estima que la instalación tendrá una capacidad de producción anual de 1.8 millones de toneladas de metanol azul y 350,000 toneladas de metanol verde. Este insumo es fundamental para diversas cadenas de valor, desde la fabricación de plásticos y textiles hasta su uso como combustible limpio para el transporte marítimo internacional.
Uno de los pilares más innovadores de Pacífico Mexinol es su compromiso ambiental con la región; la planta utilizará exclusivamente agua residual municipal tratada para sus procesos, evitando el uso de agua de mar o fuentes de agua potable, y garantizando que no habrá descargas en la Bahía de Ohuira. Este enfoque asegura que el desarrollo industrial no comprometa los ecosistemas locales ni el suministro hídrico de las comunidades vecinas en el municipio de Ahome.
El proyecto, respaldado por inversionistas institucionales internacionales, organismos multilaterales como la Corporación Financiera Internacional (IFC) y el Plan México de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, no solo busca la rentabilidad económica, sino la creación de empleos de alta calidad y el fortalecimiento de la competitividad de América del Norte. Con el inicio de la fase de pre-construcción este 26 de abril de 2026, se proyecta que la planta comience operaciones hacia finales de 2029, marcando un hito en la agenda climática global y la soberanía energética del país.





