miércoles, mayo 27, 2026

Nuevos avances terapéuticos abren una esperanza en el tratamiento del cáncer de ovario

Compartir

El cáncer de ovario es una enfermedad en la que las células de este órgano se multiplican de forma descontrolada, con la capacidad de invadir y dañar los tejidos cercanos. De acuerdo con Mayo Clinic, se origina en los ovarios, estructuras del aparato reproductor femenino encargadas de producir óvulos y hormonas como el estrógeno y la progesterona, ubicadas a ambos lados del útero y de tamaño similar al de una almendra.

Tanto en Argentina como a nivel mundial, uno de los principales desafíos es que la mayoría de los casos se detectan en etapas avanzadas, lo que reduce significativamente las posibilidades de curación. En este contexto, surge un avance relevante: la incorporación de un anticuerpo conjugado a droga, diseñado para actuar específicamente en tumores que no responden a los tratamientos tradicionales basados en platino.

El abordaje convencional del cáncer de ovario suele combinar cirugía y quimioterapia como primeras líneas de tratamiento. Sin embargo, la ausencia de métodos de tamizaje eficaces para mujeres sin síntomas y la aparición de señales iniciales poco específicas —como molestias digestivas, distensión abdominal persistente, dolor pélvico o sensación temprana de saciedad— dificultan el diagnóstico oportuno.

Datos de la Fundación Donde Quiero Estar (FDQE) indican que el 65% de los casos detectados tras la consulta por síntomas corresponden a fases avanzadas. Además, el tiempo promedio entre la primera consulta médica y el inicio del tratamiento puede extenderse hasta 172 días. La mayoría de los diagnósticos se origina justamente a partir de la aparición de síntomas o de estudios de rutina.

La llegada del anticuerpo conjugado a droga marca un cambio significativo en el tratamiento, ya que actúa de manera dirigida al identificar el receptor de folato alfa, una proteína presente en la superficie de determinadas células tumorales. Al ingresar a la célula cancerosa, libera el agente quimioterápico directamente en su interior, lo que incrementa la eficacia del tratamiento y reduce el daño a tejidos sanos. En este escenario, el perfil molecular del tumor adquiere un rol central.

La doctora Valeria Cáceres, oncóloga y directora del área médica del Instituto de Oncología “Ángel H. Roffo” de la Universidad de Buenos Aires, explicó que, a diferencia de la quimioterapia convencional, este enfoque permite focalizar la acción terapéutica en tumores con biomarcadores específicos. Por ello, destacó que el estudio molecular del cáncer resulta hoy indispensable para identificar a las pacientes que pueden beneficiarse de terapias personalizadas y optimizar los resultados clínicos.

Ensayos clínicos internacionales recientes demostraron que esta modalidad de tratamiento mejora la sobrevida y el control de la enfermedad en casos de cáncer de ovario resistente al platino, en comparación con los esquemas tradicionales. Este avance representa un hito para un subgrupo de pacientes que hasta hace poco contaba con opciones limitadas.

En la misma línea, la doctora Ana Laura Mendaña, oncóloga clínica del Instituto Alexander Fleming, subrayó que los progresos en la caracterización genética de los tumores han permitido diseñar tratamientos cada vez más individualizados, adaptados a las características de cada paciente.

No obstante, persiste el desafío de garantizar el acceso equitativo al diagnóstico molecular, a las terapias innovadoras y a la atención en centros especializados. A ello se suma la necesidad de un enfoque integral que incluya apoyo nutricional, acompañamiento psicológico y social, así como cuidados paliativos cuando corresponda.

Desde la sociedad civil, organizaciones como la Fundación Donde Quiero Estar trabajan para acompañar a las pacientes y visibilizar las barreras que dificultan el acceso oportuno al tratamiento. Su directora ejecutiva, María de San Martín, destacó que, aunque no existen métodos efectivos de prevención o detección temprana, la información, el seguimiento médico y el acceso a equipos especializados pueden marcar una diferencia sustancial en el recorrido de la enfermedad.

El desarrollo de terapias dirigidas a blancos moleculares específicos amplía el horizonte clínico del cáncer de ovario y confirma el avance de la investigación hacia tratamientos más precisos y eficaces, abriendo un nuevo escenario de esperanza para las pacientes.

spot_img

Leer más

Elecciones 2024