En el marco del Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF), el Gobierno de la Federación de Rusia ratificó su respaldo diplomático y estratégico a la República de Cuba, en medio de uno de los periodos de mayor presión internacional y desabasto energético que ha registrado la isla caribeña en los últimos meses.
El director del Departamento para América Latina de la Cancillería rusa, Alexandr Schetinin, fue el encargado de fijar la postura de Moscú ante las delegaciones internacionales presentes en el encuentro de negocios. El diplomático de alto rango subrayó que la alianza bilateral se mantiene firme y que las vías de cooperación se han adaptado para dar respuesta inmediata a las necesidades más apremiantes del pueblo cubano.
“Continuamos brindando a Cuba nuestro inquebrantable apoyo político y de otro tipo, en los formatos y modalidades que acordamos con nuestros colegas cubanos”, declaró Schetinin de manera oficial.
La ratificación del apoyo del Kremlin se presenta en un momento sumamente complejo para el gobierno de La Habana, caracterizado por desafíos estructurales que Moscú ha denunciado públicamente de forma reiterada:
El funcionario ruso hizo especial hincapié en el recrudecimiento de las restricciones al suministro de combustibles y tecnologías que la nación caribeña viene enfrentando durante los últimos meses, situación que ha provocado apagones prolongados y afectaciones a la producción interna de la isla.
Moscú condenó nuevamente las medidas coercitivas unilaterales y las presiones diplomáticas ejercidas por el Gobierno de los Estados Unidos, las cuales buscan asfixiar la economía cubana e impedir su acceso a las redes de financiamiento internacional.
El respaldo manifestado en el Foro de San Petersburgo no solo abarca el ámbito político tradicional, sino que —de acuerdo con lo expresado por la delegación rusa— contempla esquemas de asistencia técnica, renegociación de deudas comerciales y el envío de ayuda humanitaria e hidrocarburos. Esto forma parte de la estrategia del presidente Vladímir Putin para estrechar lazos con sus socios históricos y contrarrestar la influencia de Occidente en América Latina en el actual contexto geopolítico global.





