El candidato presidencial del Partido Cívico Obras de Perú, Ricardo Belmont, generó eco internacional al utilizar la icónica frase “abrazos, no balazos” durante su cierre de campaña. Con esta declaración, Belmont emuló abiertamente el discurso de seguridad que caracterizó la administración de Andrés Manuel López Obrador en México.
Al adoptar esta retórica, el candidato peruano buscó posicionar una propuesta de seguridad basada en atender las causas sociales y reducir la confrontación violenta, una narrativa que ha traspasado fronteras en la política latinoamericana.
Aunque en México la frase ha sido objeto de intensos debates entre quienes la ven como una ruta hacia la pacificación y quienes la critican por considerarla una postura laxa frente a la violencia, su impacto mediático ha sido innegable. La adopción de este eslogan por parte de Ricardo Belmont en Perú demuestra la influencia de la retórica política mexicana en el resto de Latinoamérica, donde diversos candidatos buscan conectar con un electorado cansado de las estrategias de confrontación directa.





