A pesar de que la tos ferina pueda parecer una enfermedad del pasado, vinculada a épocas previas al desarrollo de las vacunas, sigue siendo una afección vigente. Según las estadísticas oficiales, en lo que va del año 2025 se han registrado 288 casos en el país, lo que refleja que la enfermedad continúa afectando a la población.
La tos ferina, también conocida como pertussis, es una infección bacteriana altamente contagiosa que afecta las vías respiratorias altas. Su principal característica es una tos violenta e incontrolable que puede dificultar la respiración, y que a menudo está acompañada de un sonido profundo y convulsivo al intentar inhalar aire. Este sonido peculiar es uno de los principales indicios de la enfermedad.

La causa de esta afección es una bacteria llamada Bordetella pertussis, que se transmite fácilmente de una persona a otra a través de pequeñas gotas expulsadas al estornudar o toser. Si bien la tos ferina puede resultar mortal en los bebés, la realidad es que cualquier persona, independientemente de su edad, puede contraerla.
En cuanto a los grupos más vulnerables, los niños que no han completado su esquema de vacunación, así como los adolescentes y adultos cuya inmunidad ha disminuido con el tiempo, son los más afectados. Aunque en tiempos anteriores la tos ferina era considerada una enfermedad infantil, con la introducción de la vacuna, su impacto ha disminuido significativamente, aunque persisten casos aislados, especialmente en personas no inmunizadas.
Síntomas
Los primeros síntomas de la tos ferina se asemejan a los de un resfriado común: fiebre, congestión nasal, ojos llorosos y malestar general. Sin embargo, es a los 10 días cuando comienzan los episodios de tos intensa. Esta tos puede ser tan severa que provoca vómitos y, en casos extremos, pérdida del conocimiento.
Complicaciones
Además, la tos ferina puede generar complicaciones graves, como neumonía, convulsiones, hemorragias nasales, infecciones del oído, e incluso daño cerebral por falta de oxígeno. En los casos más críticos, la enfermedad puede ser fatal.
Prevención
La buena noticia es que la tos ferina es completamente prevenible mediante la vacuna triple bacteriana, que también protege contra el tétanos y la difteria. Esta vacuna se administra a los bebés a partir de los dos meses de edad y requiere cinco dosis para garantizar una protección eficaz. Mantener los esquemas de vacunación completos es fundamental para evitar brotes de esta enfermedad.
Así, la tos ferina, aunque menos frecuente que en el pasado, sigue siendo una preocupación de salud pública, especialmente en aquellos que no cuentan con la protección adecuada. La prevención, a través de la vacunación, sigue siendo la mejor herramienta para erradicar esta enfermedad de la actualidad.





