El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS) emitió un nuevo memorando de política que cambia drásticamente el proceso para la obtención de la residencia permanente (Green Card). La medida restringe severamente la vía conocida como “Ajuste de Estatus” ($I-485$), la cual permitía a los extranjeros que ya se encontraban legalmente en territorio estadounidense —bajo visas temporales de estudiante, turismo o trabajo ($H-1B, L-1, O-1$)— permanecer en el país mientras esperaban la resolución de su estatus definitivo. Con esta nueva directriz, el gobierno del presidente Donald Trump instruye a sus oficiales de migración a aplicar un criterio estricto de “discrecionalidad”, bajo la premisa de que la aprobación del ajuste de estatus desde el interior del país es un beneficio opcional y no un derecho automático. El documento estipula que los solicitantes de visados temporales deben cumplir con su propósito inicial de abandonar el país al término de su estancia y, “salvo circunstancias extraordinarias”, realizar todo su proceso consular y los controles migratorios obligatorios desde sus naciones de origen. Portavoces de las agencias migratorias argumentaron que este cambio representa un retorno al espíritu original de las leyes federales, evitando que los visados de no inmigrante sean utilizados de manera sistemática como un atajo o primer paso para la residencia. Por su parte, barras de abogados y especialistas en materia de inmigración advirtieron que la normativa, que entra en vigor de forma inmediata y afecta incluso a los expedientes que ya se encuentran en lista de espera, impactará de manera masiva a cientos de miles de profesionales y trabajadores altamente calificados que actualmente residen en la Unión Americana.
Trump obliga a la mayoría de los solicitantes de Green Card a realizar el trámite
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