Los Diablos Rojos del México lograron coronarse campeones de la Liga Mexicana de Beisbol al vencer en cuatro juegos consecutivos a los Charros de Jalisco, con lo que consiguieron el bicampeonato y alcanzaron su título número 18, consolidándose como la franquicia más ganadora del país.
El duelo definitivo se disputó en Zapopan, donde los capitalinos se impusieron 7-3, mostrando dominio durante toda la serie y confirmando su superioridad en el diamante.
Uno de los momentos más destacados se dio en el tercer juego, cuando Robinson Canó alcanzó los 4 mil imparables en su carrera. En ese mismo encuentro, José Pirela conectó un cuadrangular de tres carreras para darle la vuelta al marcador, y poco después Carlos Pérez sumó otro jonrón que amplió la ventaja de los escarlatas.
Desde la loma, Brooks Hall fue pieza clave al lanzar cinco entradas con apenas tres hits y dos carreras sucias permitidas, además de ponchar a cuatro rivales. En contraste, Luis Iván Rodríguez cargó con la derrota para Jalisco al recibir seis carreras en poco más de cuatro episodios.





