Las repercusiones por los graves disturbios ocurridos durante el partido entre Independiente y Universidad de Chile, en los octavos de final de la Copa Sudamericana, continúan generando impacto. Esta vez, fue Laura Cáceres, esposa del arquero y capitán del Rojo, Rodrigo Rey, quien alzó la voz a través de sus redes sociales.
En Instagram, Cáceres compartió la captura de una conversación donde se describen episodios de violencia desmedida. Según el relato difundido, los hinchas de la “U” no solo provocaron destrozos en el estadio Libertadores de América – Ricardo Enrique Bochini, sino que también lanzaron proyectiles e intimidaron a trabajadores del lugar. “Las chicas de limpieza y los chicos de los puestos de comida fueron desnudados y obligados a hacer cosas que prefiero no repetir”, señala el mensaje compartido.
El testimonio también apunta a agresiones contra el personal de seguridad: “Fracturaron a integrantes de la seguridad privada y a una de las mujeres la atacaron con un corte en el cuello”.
“Vinieron a matar, no todos, pero esa gente vino a matarnos, no hay otra explicación. La tristeza y la bronca son enormes”, fue otra de las frases del chat mostrado por Cáceres, que poco después eliminó de sus historias.
La esposa del guardameta también difundió un video con la denuncia de un periodista argentino sobre los mismos hechos y acompañó la publicación con un mensaje contundente: “Por todos los que intentamos que el fútbol sea familia. Esto no es futbolístico, tiene que ver con inadaptados que arruinan el deporte”.
Más adelante, añadió: “Nadie tiene que dar la vida por los colores. Amo a Chile, pero escuchar versiones falsas en medios de allá solo alimenta la rivalidad dañina. Dejemos los fanatismos y pensemos con el corazón”.
Finalmente, cerró con una reflexión: “¿Quién empezó? Ya se sabe. ¿Cómo terminó? También. Anoche, perdimos todos”.
En otra publicación, que compartió posteriormente, subrayó el llamado a rescatar los valores del deporte: respeto, compañerismo y juego limpio, dejando en claro que la violencia nunca debe tener cabida en una cancha.





