Léon Marchand demostró al mundo que es más rápido nadando en una piscina de tres metros de profundidad que en una de dos y medio. En una electrizante semifinal del Mundial de Natación en Singapur, el francés destrozó el récord mundial de los 200 metros estilos con un tiempo de 1 minuto 52,69 segundos, superando por más de un segundo la marca que el estadounidense Ryan Lochte había establecido en 2011 (1:54.00).
La prueba, lanzada con fuerza por el estadounidense Shaine Casas en el primer tramo de 50 metros, fue el escenario perfecto para que el nadador de Toulouse, de 23 años, hiciera historia. Tras tocar la pared final, Marchand miró incrédulo el marcador, se quitó las gafas y celebró la hazaña: “Sabía que estaría cerca de 1:54, pero no esperaba bajar el récord por un segundo y medio”, declaró.
Llegó al campeonato con menos preparación que a los Juegos Olímpicos de París 2024, después de tomarse varios descansos prolongados. Aun así, su estrategia fue clara: enfocarse en menos pruebas y nadar con inteligencia. Su entrenador, Bob Bowman, le recomendó limitarse a los 200 y 400 metros estilos, dejando de lado los 200 metros mariposa y braza, que le dieron oros olímpicos, para evitar la sobrecarga física.
La estrategia dio frutos. Nadó con aparente facilidad, cerrando con un parcial en estilo libre de 28,06 segundos, casi igual de rápido que su tramo de espalda (28,40 s), un indicio de que se reservó energía para la final. Aun así, fue suficiente para hacerse con el récord mundial y el premio de 30 mil dólares otorgado por la federación internacional. Si mejora su tiempo en la final, podría sumar otros 30 mil.
Marchand, quien ganó cuatro oros en los Juegos de París, no logró entonces romper ningún récord debido a las condiciones de la piscina instalada en La Défense. El recinto, originalmente diseñado como un pabellón multiusos, obligó a reducir la profundidad del vaso para evitar sobrecargar la estructura del edificio, lo cual provocó un oleaje subacuático que dificultó el rendimiento de los nadadores.
La física de fluidos lo explica: en piscinas poco profundas, las ondas generadas por los movimientos de los nadadores rebotan en el fondo y emergen en forma de olas, generando resistencia adicional. En cambio, la piscina de Singapur, con la profundidad estándar de tres metros, ofreció condiciones óptimas y sin perturbaciones, permitiendo a Marchand nadar con mayor limpieza y velocidad.
Los tiempos de la semifinal lo reflejan: Marchand, 1:52,69; Shaine Casas, 1:55,13; Duncan Scott (Gran Bretaña), 1:55,51. En comparación, en París, Marchand ganó el oro con 1:54,06; Scott fue plata con 1:55,31; y el chino Wang Shun se llevó el bronce con 1:56,00.
Con esta actuación, Léon Marchand vuelve a confirmar por qué es uno de los grandes nombres de la natación actual.





