El 2025 marcará un punto de inflexión en la historia del deporte olímpico: casi tres décadas después de su abandono, las pruebas de verificación de género regresan, impulsadas por federaciones internacionales como World Athletics, World Boxing y World Aquatics. Ahora, la participación en competencias femeninas dependerá de la ausencia del gen SRY, localizado en el cromosoma Y y considerado un marcador biológico masculino.
Esta decisión responde a la política del Comité Olímpico Internacional (COI), que desde 2021 había delegado a cada federación la regulación del acceso a las categorías femeninas. Con la reciente llegada de Kirsty Coventry —doble campeona olímpica de natación— a la presidencia del organismo, se prevé un papel más activo en la materia.
A diferencia de las regulaciones previas, centradas en los niveles de testosterona, la nueva normativa opta por un análisis genético mediante prueba PCR, que detecta la presencia del cromosoma Y. El procedimiento, mínimamente invasivo, se realiza una sola vez en la vida y puede efectuarse con muestras nasales, bucales, de saliva o sangre. Los resultados estarán encriptados y sólo serán accesibles al director médico de la federación correspondiente.
La medida busca restringir la categoría femenina a deportistas con genotipo XX, excluyendo a mujeres trans e intersexuales con cromosomas XY. El Boxeo Mundial la hizo obligatoria desde mayo de 2025, mientras que la Federación Mundial de Acuáticos abrió una categoría “Abierta” para quienes no cumplen los requisitos tradicionales.
No obstante, la decisión ha generado fuerte oposición de la Asociación Médica Mundial, organizaciones de derechos humanos y especialistas que cuestionan su validez científica. Figuras como la boxeadora Imane Khelif y la taiwanesa Lin Yu-ting, protagonistas de polémicas similares en París 2024, se verán obligadas a realizar la prueba si desean competir.
World Athletics implementará el test de forma obligatoria a partir del 1 de septiembre de 2025, incluyendo el Mundial de Tokio de ese año. Quienes resulten positivas al gen SRY quedarán fuera, salvo excepciones por trastornos del desarrollo sexual con impacto mínimo en el rendimiento deportivo.
Desde el ámbito político, Donald Trump anunció que, en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, todas las atletas femeninas estadounidenses serán sometidas a la prueba, encabezando un grupo especial para “garantizar la equidad en la competencia”.
Para sus defensores, la medida es clave para proteger la integridad de las categorías femeninas. Para sus detractores, es un retroceso que abre la puerta a la exclusión y vulnera derechos fundamentales. La pregunta sigue abierta: ¿garantiza realmente un juego justo o impone nuevas barreras?





