“Pido perdón a mis compañeros porque he perdido un balón”, reconoció Dani Parejo con los brazos cruzados tras el intenso duelo en La Cerámica. “Pero somos humanos y alguna vez fallamos. Yo seguiré pidiendo el balón como siempre, porque es mi carácter, y esta forma de jugar nos ha dado más de lo que nos ha quitado”.
El capitán del Villarreal habló con franqueza después de un partido vibrante en el que su error permitió a Conceiçao marcar el 1-2 para la Juventus. Sin embargo, el equipo no bajó los brazos y Renato Veiga, de cabeza en el minuto 90, firmó el empate que premió la insistencia de los de Marcelino y les dio su primer punto en esta Champions.
El encuentro comenzó con dominio amarillo, respaldado por el entusiasmo de una afición que vivió el regreso a la Champions como una fiesta. Con Parejo al mando y Comesaña apoyando entre líneas, el Villarreal puso en apuros a una Juventus frágil y dubitativa, hasta que Mikautadze inauguró el marcador tras una jugada vertiginosa. El 1-0 inflamó a la grada y desató la confianza local.
La Juve reaccionó en la segunda parte con la entrada de Conceiçao, que revolucionó el ataque. Gatti empató con una chilena acrobática y, poco después, el robo del propio Conceiçao castigó un error de Parejo para el 1-2. El golpe parecía definitivo, pero el Villarreal, empujado por su gente, no dejó de buscar el empate hasta conseguirlo en la última jugada.
El central Renato Veiga, autor del gol de la esperanza, celebró con un gesto irónico hacia las gradas, amplificando los aplausos como quien responde a las críticas con hechos.
En conferencia de prensa, Marcelino resumió el sentir del equipo:
“Me voy con sensaciones extraordinarias. Dominamos a pesar de todo y competimos de tú a tú contra un gran rival. Este equipo tiene alma, ambición y demuestra que puede medirse con cualquiera”.





