Un análisis del exdiplomático Donald Afflin, investigador de la Universidad Tufts, plantea los posibles caminos tras un eventual alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, en medio de un conflicto que ha elevado la tensión global.
Tres rutas hacia una tregua
El especialista explica que los conflictos suelen detenerse por tres vías: cuando una de las partes se debilita y pide la paz; cuando una potencia externa impone el cese al fuego; o cuando ambos bandos, agotados por los costos, acuerdan frenar las hostilidades.
En este caso, señala que la tregua responde al desgaste mutuo, sin que exista una potencia capaz de imponer condiciones. En ese contexto, Pakistán ha emergido como mediador en las negociaciones.
Un alto el fuego frágil
El análisis advierte que la tregua podría ser temporal y vulnerable, con riesgo de romperse en cualquier momento, como ha ocurrido en conflictos previos en Líbano o la Franja de Gaza.
Otra posibilidad es que el cese de hostilidades se prolongue de manera informal, reduciendo al mínimo los ataques, lo que abriría espacio para negociaciones más amplias.
El escenario más favorable sería que ambas partes utilicen este periodo para construir un acuerdo de paz duradero.
Las exigencias de cada lado
Para Estados Unidos e Israel, las principales condiciones pasan por frenar el desarrollo nuclear iraní y terminar con el respaldo a grupos como Hamás y Hezbolá.
Por su parte, Irán exigiría el fin de los ataques en su territorio y el levantamiento de sanciones económicas, a cambio de reducir su programa nuclear y su apoyo a actores armados en la región.
El factor estratégico del petróleo
El control del estrecho de Ormuz sigue siendo un elemento clave. Irán mantiene la capacidad de afectar hasta el 20% del suministro mundial de petróleo, lo que le otorga una fuerte carta de negociación sin necesidad de recurrir a armas nucleares.
Desconfianza, el principal obstáculo
El mayor reto para un acuerdo es la falta de confianza entre las partes. Mientras Washington cuestiona el cumplimiento de compromisos previos por parte de Teherán, Irán observa con recelo las acciones militares simultáneas a los intentos de diálogo.
Aun así, el análisis concluye que, si la tregua se mantiene y las negociaciones avanzan, podría abrirse la puerta a la reintegración de Irán en la economía global y a una reducción de tensiones en Medio Oriente.
De lo contrario, una ruptura del alto el fuego implicaría una nueva escalada militar, con impactos severos tanto en la estabilidad regional como en la economía mundial.





