Un residente de California vivió un insólito hallazgo al descubrir que un oso pardo había convertido el espacio bajo su casa en una guarida improvisada, obligándolo incluso a maniobrar como “contorsionista” para entrar y salir del estrecho acceso.
El propietario, identificado como Kenneth Johnson, de 63 años, comenzó a sospechar que algo extraño ocurría desde abril, cuando notó ladrillos movidos y el marco de madera del acceso dañado. Tras instalar una cámara en junio para investigar los constantes desperfectos, finalmente la semana pasada descubrió al enorme oso habitando bajo su vivienda.
Johnson relató que el animal, marcado con una etiqueta amarilla en la oreja izquierda, fue captado en video intentando salir por uno de los costados de la casa. Incluso, mientras cambiaba las baterías de la cámara, el oso le gruñó desde el interior.
“Estuve temblando como una hoja durante media hora”, confesó a un medio estadounidense.
“No sé cómo llegó ahí abajo; debe ser un contorsionista. Es tan grande que su estómago toca el suelo”, agregó sorprendido.
Tras el encuentro, Johnson contactó al Departamento del Sheriff del Condado de Los Ángeles, pero fue remitido al Departamento de Pesca y Vida Silvestre de California. Debido al fin de semana festivo, le indicaron que tendría que esperar hasta el lunes para recibir asistencia.
A pesar del susto, el dueño asegura que no considera al oso una amenaza, aunque evita acercarse al acceso y reconoce que incluso su gato, Boo, teme al inesperado inquilino. Hasta ahora, el animal no ha mostrado comportamientos agresivos y ningún vecino lo ha visto deambulando por la zona.
Las grabaciones de la cámara revelan que el oso sale durante el día —presumiblemente en busca de comida— y regresa por las noches. Johnson incluso ha pensado en nombrarlo Ursa o Barry, dependiendo de su sexo.
“Me siento bien con ello… pero quiero que se vaya”, concluyó.










