En 1924 Felipe Carrillo Puerto, revolucionario, político y gobernador de Yucatán, murió fusilado por fuerzas rebeldes del movimiento encabezado por Adolfo de la Huerta.
Es conocido por las obras de tipo social y educativas que llevó a cabo durante su gobierno revolucionario, además del compromiso que sostuvo con el bienestar de los mayas y por su enfrentamiento con los hacendados del estado durante la etapa revolucionaria.

En 1923, siendo gobernador de Yucatán, fue derrocado por los rebelde delahuertistas que intentaban hacerse con el control del país, y que llegaron a dominar Yucatán, para impedir que el presidente Álvaro Obregón impusiera a Plutarco Elías Calles como su sucesor en la presidencia de la república, como finalmente ocurrió. Tras su derrocamiento y captura, fue fusilado el 3 de enero de 1924 en el cementerio general de Mérida junto con 11 personas, entre ellas 3 de sus hermanos.






