El abasto de gas doméstico en Taxco, Guerrero, comenzó a restablecerse de manera parcial durante el fin de semana, luego de varios días sin servicio provocados por agresiones contra trabajadores del sector. Sin embargo, la normalización aún es incompleta y persisten restricciones por motivos de seguridad.
De acuerdo con información de fuentes locales, la venta del combustible quedó limitada a la planta principal de la empresa Sonigas, la cual opera bajo resguardo de elementos policiacos y militares. El reparto a domicilio continúa suspendido y se prevé que el servicio se reactive de manera gradual a partir del lunes.
La interrupción se originó la tarde del viernes 9 de enero, cuando un camión cisterna con capacidad de 20 mil litros ingresó a las instalaciones de Sonigas, ubicadas en el barrio de Casallas, a un costado de la carretera federal México–Acapulco, en la salida hacia Cuernavaca. A partir de ese momento, el servicio se reanudó únicamente dentro de la planta, mientras que las rutas de distribución permanecieron canceladas.
Durante sábado y domingo, los habitantes de Taxco sólo pudieron adquirir gas acudiendo directamente a la planta para rellenar cilindros de 20 y 30 kilogramos. Los camiones repartidores no retomaron sus recorridos habituales, ante el temor de los conductores por posibles ataques en las rutas.
Según reportes de Sur Acapulco, trabajadores de la empresa solicitaron, en una reunión con autoridades estatales y de la Fiscalía General del Estado, el acompañamiento de la Guardia Nacional y del Ejército durante los operativos de reparto, como condición para retomar el servicio a domicilio.
Vecinos de la ciudad confirmaron que esta situación generó molestias entre los usuarios, al limitar la atención y obligarlos a trasladarse hasta la planta principal para abastecerse.
El alcalde Juan Vega Carranza informó el viernes, a través de redes sociales, que se habían alcanzado acuerdos entre la empresa y los trabajadores para avanzar hacia la normalización del servicio. Un día antes, el edil había atribuido la suspensión a un supuesto “problema técnico”. No obstante, la reactivación total anunciada para el sábado no se concretó y el reparto a domicilio sigue sin fecha definida.
Este escenario se desarrolla en un contexto de creciente inseguridad en Guerrero, donde la presencia y disputa territorial de grupos criminales, como la Familia Michoacana, ha generado amenazas y agresiones constantes, tras una serie de detenciones realizadas por el gobierno federal.




