La magia navideña se apodera nuevamente de Nueva York con el regreso de GingerBread Lane, el pueblo de pan de jengibre más grande del mundo. Esta temporada, la monumental creación reúne cerca de 700 casitas y locales elaborados artesanalmente, uno a uno, para recrear en versión comestible algunos de los símbolos más representativos de la ciudad.
El recorrido azucarado incluye desde un taxi amarillo y un tramo de la Quinta Avenida, hasta los emblemáticos almacenes Macy’s y un restaurante halal, todo construido con galleta de jengibre y glaseado. La exposición, que cada año sorprende a chicos y grandes, rinde en esta edición un tributo especial a la diversidad y esencia de la Gran Manzana.
Entre los detalles que conforman el paisaje destacan las clásicas entradas del metro, una tienda de donas, la avenida más filmada del mundo, cascanueces, taxis neoyorquinos y los icónicos Macy’s de la calle 34. A ello se suman referencias a la riqueza cultural de la ciudad, como un restaurante halal en reconocimiento a la comunidad musulmana y elementos de la tradición judía, entre ellos una tienda de bolas de matzá y un dreidel.
Detrás de esta obra se encuentra Jon Lovitch, creador de GingerBread Lane y poseedor del récord Guinness desde 2013 por construir el pueblo de pan de jengibre más grande del mundo. En aquella ocasión utilizó alrededor de 300 kilos de masa de jengibre, la misma cantidad de dulces y cerca de mil 700 kilos de glaseado.
Lovitch lleva más de tres décadas dedicándose a estas creaciones y desde hace diez años convirtió su pasión en su ocupación de tiempo completo, luego de dejar su carrera como chef ejecutivo en hoteles de Nueva York. “Lo mejor es ver la reacción de la gente cuando viene a verlo. Ver sonrisas y felicidad es la parte que más disfruto”, comparte.
El artista trabaja durante todo el año en sus pueblos de galleta, almacenándolos en el sótano de su departamento en Queens, donde tiene su taller. Incluso, mientras la edición 2025 sigue en exhibición, ya se prepara para comenzar la versión navideña de 2026, un proceso que se intensifica especialmente en noviembre y diciembre, cuando el descanso se reduce al mínimo.
Además de Nueva York, GingerBread Lane se presenta este año en otras ciudades de Estados Unidos como Boston, Chicago, Washington D.C. y Houston, tras un complejo proceso de selección de sedes.
En la Gran Manzana, el pueblo de 700 casitas ocupa alrededor de 25 metros cuadrados y puede visitarse de forma gratuita en el vestíbulo del edificio Starrett-Lehigh, en el barrio de Chelsea, Manhattan. Aunque no está permitido tocar la instalación, quienes la visitan se llevan una experiencia visual y aromática que encapsula el espíritu de la Navidad.




