El domingo por la noche, Hezbollah lanzó un ataque con drones contra un campamento de entrenamiento militar israelí en la zona de Binyamina, al sur de Haifa. El servicio de emergencias israelí Magen David Adom (MDA) reportó al menos 67 heridos. Unas horas después del bombardeo, el ejército de Israel confirmó la muerte de cuatro soldados y otros siete heridos graves.
En un comunicado, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) indicaron que “un vehículo aéreo no tripulado, lanzado por la organización terrorista Hezbollah, alcanzó una base militar cerca de Binyamina. Todos los heridos han sido trasladados a hospitales y se ha notificado a sus familias. Cuatro soldados murieron y siete están gravemente heridos”. El ejército señaló que se investigará el incidente y pidió a la población no difundir rumores ni los nombres de las víctimas para respetar a las familias.
El ataque incluyó varios drones, pero solo uno logró penetrar en territorio israelí, estallando en Binyamina sin que se activaran las alarmas de alerta. Tres de los heridos más graves fueron llevados por helicóptero al Centro Médico Sheba en Tel HaShomer, mientras que otros dos fueron trasladados al Centro Médico Rambam. Los demás heridos fueron llevados en ambulancias a hospitales cercanos.

La Fuerza Aérea de Israel informó que interceptó otro dron lanzado desde el Líbano. Hezbollah se atribuyó el ataque, que se produjo bajo la cobertura de un bombardeo con cohetes. El grupo respaldado por Irán afirmó que lanzó un “escuadrón de drones de ataque” contra el campamento militar en Binyamina, en medio de la creciente tensión con el ejército israelí.
La prensa israelí informó que el ejército está investigando por qué no sonaron las alarmas antiaéreas y por qué falló el sistema de defensa para interceptar el dron. Se cree que Hezbollah lanzó tres drones, uno de los cuales impactó en Binyamina, mientras que los otros dos fueron derribados cerca de Haifa y sobre el mar.
Horas antes del ataque, Hezbollah había difundido un audio de su exlíder Hassan Nasrallah, fallecido en un bombardeo israelí semanas atrás, en el que llamaba a sus combatientes a defender sus valores y su tierra.
En un contexto de tensiones crecientes, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, declaró que su país está “totalmente preparado para una situación de guerra” y que no tiene “líneas rojas” en la defensa de sus intereses. Estas declaraciones se dieron tras el ataque con misiles iraní del 1 de octubre contra Israel, que Irán justificó como represalia por la muerte de líderes de la Guardia Revolucionaria. Israel prometió una respuesta firme.

Además, Hezbollah lanzó más tarde una andanada de misiles contra una base militar israelí cerca de Haifa, la ciudad más grande del norte de Israel. Este fue el segundo ataque con drones en dos días, ya que el sábado uno impactó en un suburbio de Tel Aviv durante la festividad de Yom Kippur, causando daños pero sin dejar heridos.
El mismo día, Estados Unidos anunció que enviará a Israel un nuevo sistema de defensa antiaérea junto con tropas para operarlo.
Por otro lado, el ejército israelí anunció la captura de un combatiente de Hezbollah en el sur del Líbano durante operaciones militares. El prisionero fue encontrado en un complejo subterráneo con armas y suministros, y fue trasladado a Israel para ser interrogado. Este es el primer miembro de Hezbollah capturado desde el inicio de la operación terrestre israelí, en la que el ejército ha reportado la muerte de unos 400 combatientes de Hezbollah desde el 1 de octubre.






