En México, muchas personas han acumulado grandes fortunas. En cada estado de la República Mexicana, hay individuos que, gracias a su esfuerzo e inteligencia en el mundo financiero, han incrementado su patrimonio de maneras sorprendentes.
En el estado de Puebla, en el centro del país, una familia ha destacado por su notable crecimiento patrimonial: la familia Jenkins. Son considerados un pilar importante del desarrollo regional a través de su fundación Mary Street Jenkins.
El origen de esta familia y su fortuna se remonta a William O. Jenkins, un estadounidense de Tennessee que llegó a México a principios del siglo XX. Jenkins se estableció en Puebla, donde inició diversos emprendimientos, principalmente en el sector textil. Posteriormente, amplió sus inversiones al sector inmobiliario y cinematográfico, llegando a controlar la mayoría de las salas de cine en el país.
William O. Jenkins se distinguió por ser un hombre culto, políglota y deportista. Se formó en la Universidad de Vanderbilt y, en honor a su esposa, fundó en 1954 la Fundación Mary Street Jenkins.
En 1967, la Fundación Mary Street Jenkins realizó un donativo significativo para la restauración de monumentos en Puebla, incluyendo la Catedral, la Iglesia de Guadalupe, la Compañía y San Francisco, y la Capilla del Rosario en el Ex Convento de Santo Domingo.
La fundación también ha financiado proyectos e instituciones educativas, destacando la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP).
Al fallecer, William O. Jenkins decidió continuar con sus aportaciones filantrópicas, dejando toda su riqueza a la fundación que él mismo había creado y no heredando nada a sus descendientes. Esta decisión no fue bien recibida por todos los miembros de la familia, lo que llevó a algunos a intentar extraer recursos de la fundación en contra de sus estatutos originales.
El conflicto resultó en acusaciones de malversación de fondos y lavado de dinero, involucrando a autoridades estatales. Posteriormente, la Fiscalía General de la República (FGR) emitió órdenes de aprehensión contra algunos miembros de la familia Jenkins, quienes huyeron de México, dejando incertidumbres sobre el futuro de la fundación.
A pesar de los escándalos, algunos miembros de la familia han decidido preservar el legado de William O. Jenkins, asegurando que la Fundación Mary Street Jenkins continúe contribuyendo en áreas de educación, salud y cultura en Puebla.







