Una joven británica de 19 años murió tras desarrollar una inusual complicación asociada al uso frecuente de un anticonceptivo combinado que le había sido recetado por su médico.
Según informó el medio Daily Mail, Áine Rose Hurst falleció en marzo a causa de una trombosis cerebral relacionada con la píldora anticonceptiva que utilizaba. El caso volvió a ser noticia luego de que en noviembre se abriera una investigación judicial para esclarecer lo ocurrido.
Su madre, Kerry Hurst, relató que todo comenzó con un dolor de cabeza que la familia atribuyó inicialmente a una salida nocturna. Sin embargo, el malestar se intensificó rápidamente. Cuando Áine fue llevada al Hospital Royal Bolton, los médicos detectaron una inflamación severa en el cerebro provocada por una trombosis en los senos venosos cerebrales, una condición que resultó irreversible.
Antecedentes y riesgos del anticonceptivo
Los testimonios de la familia revelaron que en diciembre del año anterior, durante una revisión de rutina, Áine registró una presión arterial elevada de 140/93. Por ello, un médico le recomendó suspender temporalmente la píldora y acudir a su doctor de cabecera.
A pesar del antecedente, su médico de cabecera autorizó que retomara el uso de Femodette, un anticonceptivo combinado a base de estrógeno y progestina, recomendándole posteriormente cambiar a un método solo con progestina. No obstante, por temor a los efectos secundarios del cambio y tras años utilizándolo, la joven continuó con el mismo tratamiento, lo que derivó en la formación del coágulo que afectó su cerebro.
El anticonceptivo Femodette puede provocar efectos secundarios como riesgo elevado de coágulos sanguíneos, dolores de cabeza, aumento de peso, sensibilidad mamaria y sangrados irregulares. Por ello, su uso debe realizarse siempre bajo supervisión médica y con seguimiento constante de la salud del paciente.










