El presidente de España, Pedro Sánchez, ha instado a la Comisión Europea y a los demás Estados miembros de la Unión Europea a “replantearse” los aranceles propuestos para la importación de vehículos eléctricos fabricados en China. Esta solicitud revela tensiones políticas antes de una votación crucial que podría imponer los aranceles durante al menos cinco años.
Los aranceles buscan contrarrestar las subvenciones otorgadas por el gobierno chino a su industria automotriz, lo que genera precios artificialmente bajos. Tras meses de investigación, la Comisión descubrió que fondos públicos chinos se distribuyen a lo largo de toda la cadena de suministro, poniendo en riesgo a los competidores europeos. Para equilibrar el mercado, Bruselas ha propuesto aranceles adicionales del 7,8% al 35,3%, dependiendo de la marca y su nivel de cooperación, que se sumarían al actual impuesto del 10%.
Respuesta ante prácticas comerciales desleales
Sin embargo, Sánchez expresó que esta estrategia podría no ser la más adecuada, especialmente si provocara represalias contra productos como la carne de cerdo, un sector vital para España. “Debemos reconsiderar nuestra postura”, afirmó durante su visita a China, subrayando que no se necesita “otra guerra”, refiriéndose a un posible conflicto comercial entre la Unión Europea y China. También manifestó su intención de buscar una solución que equilibre los intereses de ambas partes.
Esta declaración marca un cambio en la postura de España, que había respaldado los aranceles en una votación no vinculante en julio. La próxima votación, prevista antes de noviembre, será una prueba clave para la capacidad de la UE de enfrentar las prácticas comerciales desleales de China. Francia e Italia apoyan los aranceles, mientras que Hungría los rechaza, y Alemania aún no ha decidido su posición debido a la presión interna de su industria automotriz. Para detener los aranceles, se necesitará una mayoría cualificada.
China ha sido acusada de intentar dividir a los Estados miembros para debilitar la toma de decisiones colectivas en la UE. El liderazgo global en vehículos eléctricos es una prioridad del Partido Comunista Chino, respaldada por generosas inyecciones financieras.
Diálogo y sector porcino en riesgo
Sánchez también destacó que España y China comparten más puntos de acuerdo que de conflicto y abogó por mantener el diálogo al más alto nivel. Reconoció la necesidad de “reequilibrar” las relaciones comerciales entre la UE y China, señalando el déficit comercial como una preocupación.
Al ser cuestionado sobre las posibles represalias contra el sector porcino, Sánchez enfatizó que ambas cuestiones no deben relacionarse. China comenzó una investigación antidumping sobre las importaciones de carne de cerdo europea poco después de que la UE propusiera los aranceles a los vehículos eléctricos. Esto ha generado temores de restricciones comerciales, afectando principalmente a España, Países Bajos, Dinamarca, Alemania y Bélgica. Sánchez aseguró que el gobierno español defenderá los intereses del sector porcino y resaltó la importancia que tanto China como su gobierno otorgan a esta industria.






