Suspender los medicamentos utilizados para tratar el sobrepeso y la obesidad suele provocar que el cuerpo recupere el peso perdido. De acuerdo con una revisión científica publicada en The BMJ, la mayoría de las personas vuelve a su peso inicial en un periodo menor a dos años tras abandonar estos tratamientos.
La investigación, desarrollada por especialistas del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad de Oxford y del Centro Nacional de Investigación Biomédica de Oxford, analizó 37 estudios con la participación de más de 9 mil adultos con sobrepeso u obesidad. En el análisis se incluyeron fármacos ampliamente utilizados como semaglutida, tirzepatida, liraglutida, orlistat, fentermina con topiramato, naltrexona con bupropión, así como otros medicamentos hoy menos comunes o ya retirados del mercado.
Los resultados confirmaron que, aunque estos tratamientos permiten perder entre el 8% y el 20% del peso corporal mientras se usan, los beneficios no suelen mantenerse tras su suspensión. En promedio, las personas recuperan alrededor de 0.4 kilogramos por mes una vez que dejan la medicación, lo que conduce a un retorno al peso previo en menos de dos años.
El rebote fue aún más rápido con los fármacos de nueva generación. En el caso de la semaglutida y la tirzepatida, el regreso al peso basal ocurrió aproximadamente en un año y medio. Además, los marcadores metabólicos como la glucosa, el colesterol y la presión arterial también tendieron a volver a sus valores iniciales en un lapso cercano a 1.4 años después de interrumpir el tratamiento.
En contraste, quienes abandonaron programas basados en cambios de hábitos —como alimentación y actividad física— recuperaron peso a un ritmo menor, cercano a 0.1 kilogramos por mes. Otro dato relevante fue que cerca de la mitad de los pacientes deja la medicación durante el primer año, lo que dificulta alcanzar resultados sostenidos.
Los autores del estudio subrayaron la necesidad de cautela ante el uso de estos fármacos como soluciones de corto plazo y destacaron la importancia de un abordaje integral y prolongado. Sin un plan de seguimiento, los beneficios sobre el peso y la salud metabólica tienden a desaparecer rápidamente.
Tras la publicación del estudio, especialistas consultados coincidieron en que la obesidad es una enfermedad crónica y compleja. La médica Ana María Cappelletti, de la Fundación Favaloro, explicó que la dificultad para mantener el descenso de peso no se debe a falta de voluntad, sino a mecanismos biológicos que favorecen la recuperación del peso perdido una vez que se suspende la ayuda farmacológica.
Por su parte, la médica nutricionista Ana Cascú señaló que los medicamentos deben considerarse solo una parte de una estrategia terapéutica más amplia, que incluya alimentación saludable, actividad física —especialmente entrenamiento de fuerza—, manejo del estrés, buen descanso y acompañamiento profesional continuo.
En conclusión, el estudio refuerza un mensaje clave: los medicamentos para bajar de peso pueden ser efectivos, pero su suspensión sin un plan integral y sostenido suele conducir al regreso de los kilos perdidos, lo que confirma la necesidad de tratamientos a largo plazo para el control de la obesidad.




