La región de Kiev fue blanco este viernes de uno de los ataques más agresivos por parte de las fuerzas rusas, que desplegaron cerca de 500 misiles y aviones no tripulados en un solo día. De acuerdo con el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andriy Sybiga, la ofensiva se caracterizó por realizarse a plena luz del día, una táctica que el gobierno de Volodímir Zelenski denunció como un intento deliberado de Moscú para maximizar el número de víctimas civiles.
El gobernador regional, Mykola Kalashnyk, confirmó que los bombardeos dejaron al menos una persona fallecida y daños de consideración en la infraestructura crítica. El operador energético nacional, Ukrenergo, se vio obligado a implementar cortes de electricidad de emergencia en diversas regiones debido al impacto de los proyectiles en la red eléctrica, complicando la situación humanitaria en la zona capitalina.
Este recrudecimiento de las hostilidades ocurre poco después de que el Kremlin rechazara formalmente una propuesta de tregua solicitada por el presidente Zelenski con motivo del periodo de Semana Santa. La magnitud del ataque del viernes subraya la postura de Rusia de intensificar la campaña militar, ignorando los llamados diplomáticos al cese al fuego y centrando sus objetivos en la desestabilización de los servicios básicos ucraniano





