El gobierno de Cuba informó el agotamiento de las reservas de diésel y fueloil en el territorio nacional.
Esta situación ha generado un incremento en la frecuencia y duración de los cortes en el suministro eléctrico, registrando niveles de afectación que no se presentaban en décadas dentro del sistema energético del país.
En diversos sectores de La Habana, la disponibilidad de energía eléctrica se ha reducido a lapsos de entre dos y cuatro horas por jornada.
La falta de suministro ha impactado en la conservación de alimentos en hogares y comercios, además de generar afectaciones en la operatividad de los sistemas de transporte público y privado.
La interrupción prolongada de los servicios básicos ha derivado en diversas manifestaciones de protesta por parte de la población en distintas localidades. Las autoridades vinculan la crisis energética directamente con la imposibilidad de adquirir combustibles para el funcionamiento de las centrales termoeléctricas y los grupos electrógenos.
Las limitaciones en el servicio eléctrico han modificado las actividades cotidianas de los ciudadanos y la logística de las instituciones estatales. Hasta el momento, el reporte oficial se enfoca en la carencia de hidrocarburos como el factor principal que impide la estabilización de la red eléctrica nacional.





