Un incendio devastador destruyó por completo el histórico pabellón Reikado (conocido como la Sala del Fuego Sagrado), ubicado cerca de la cima del monte Misen en la mística isla de Miyajima, uno de los tesoros culturales y espirituales más importantes de Japón.
A pesar de que la estructura de madera quedó reducida a cenizas, las autoridades del templo confirmaron una noticia que alivia al budismo global: la legendaria “Llama Eterna” pudo ser rescatada y puesta a salvo antes de que el fuego consumiera el recinto.
El siniestro en la montaña sagrada
El incidente comenzó alrededor de las 8:30 de la mañana (hora local de Japón). De inmediato se activó una alerta máxima que movilizó a ocho camiones de bomberos y helicópteros cisterna debido al riesgo de que el fuego se propagara por las densas áreas boscosas del monte Misen.
Pérdidas materiales: Las llamas devoraron la estructura principal del Reikado (aproximadamente 30 metros cuadrados) y una choza aledaña.
Control del fuego: Tras dos horas de intensas labores, los bomberos lograron controlar el incendio alrededor de las 10:30 de la mañana, evitando una catástrofe forestal mayor en la isla. No se reportaron personas heridas.
La causa bajo lupa: Irónicamente, las autoridades locales de protección civil investigan si fue la propia manipulación o un desperfecto en el área de la hoguera del fuego sagrado lo que originó el siniestro.
El milagroso rescate de la llama de Kūkai
El Reikado, perteneciente al complejo del templo Daisho-in (fundado en el año 806), es famoso a nivel mundial por albergar el Kiezuzu-no-hi (el Fuego Inextinguible). Según la tradición, esta flama fue encendida por el gran maestro budista Kūkai (Kōbō Daishi) como parte de un ritual ascético de meditación hace casi 1,200 años y se había mantenido viva de forma ininterrumpida.
Héroe en el templo: En medio del humo y el colapso inminente del techo, un monje oficial del templo Daisho-in arriesgó su vida para ingresar al pabellón, tomó el fuego sagrado utilizando un contenedor especial y lo trasladó a una ubicación segura fuera del perímetro de peligro, preservando intacto el linaje espiritual de la flama.
Un fuego con historia contemporánea
Esta no es la primera vez que el recinto enfrenta la adversidad; el Reikado ya había sufrido un incendio devastador en el año 2005 y, de igual forma, la flama logró ser salvada por los monjes.
La importancia de esta “Llama Eterna” trasciende el plano religioso: posee un valor histórico incalculable para el Japón moderno, ya que fue la flama semilla utilizada para encender la “Llama de la Paz” en el Parque Conmemorativo de la Paz de Hiroshima, la cual arderá en dicha ciudad hasta que todas las armas nucleares del planeta hayan sido destruidas. Los administradores del templo Daisho-in ya evalúan los planes para la futura reconstrucción del pabellón.





