La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos impuso severas sanciones económicas a más de una docena de personas y empresas. Los señalados están acusados de integrar dos redes criminales críticas para el tráfico de fentanilo y el lavado de dinero en favor del Cártel de Sinaloa.
El gobierno estadounidense precisó que el objetivo de esta acción es asfixiar los flujos de dinero ilícito que permiten la producción masiva de opioides sintéticos, los cuales representan la mayor crisis de salud pública y seguridad en territorio norteamericano.
Los objetivos principales de la designación
Entre la lista de sancionados destacan dos nombres considerados por las agencias de inteligencia como objetivos de alto valor estratégico debido a su capacidad logística:
Armando de Jesús Ojeda Avilés: Identificado como un operador clave en la adquisición de precursores químicos y la coordinación de laboratorios clandestinos para la síntesis de fentanilo.
Jesús González Peñuelas (alias “Chuy González”): Señalado como líder de una robusta organización de narcotráfico independiente pero fuertemente aliada al Cártel de Sinaloa. González Peñuelas se encuentra actualmente prófugo de la justicia, y las autoridades estadounidenses mantienen una recompensa millonaria por información que lleve a su captura.
Bloqueo comercial y congelamiento de activos
Las sanciones de la OFAC implican un aislamiento financiero inmediato para los involucrados dentro del sistema económico bajo jurisdicción estadounidense:
Como resultado de esta medida, todos los bienes, propiedades e intereses de las personas y empresas señaladas que se encuentren en los Estados Unidos o en posesión de ciudadanos estadounidenses quedan congelados de manera inmediata. Asimismo, se prohíbe estrictamente a cualquier institución financiera o entidad comercial realizar transacciones con los sancionados, bajo la amenaza de enfrentar severos cargos penales.
El Departamento del Tesoro enfatizó que continuará utilizando todas sus herramientas de inteligencia financiera, en estrecha colaboración con el Gobierno de México, para desmantelar las redes que se lucran con la crisis de adicciones y la violencia en ambos lados de la frontera.





