Andrés Manuel López Obrador finalizará su sexenio con uno de los promedios de crecimiento más bajos en décadas, influenciado en gran medida por la crisis económica global derivada de la pandemia de Covid-19, según un análisis de la organización México ¿Cómo Vamos?
Los datos económicos disponibles hasta ahora, junto con la proyección de crecimiento para este año, indican que el Producto Interno Bruto (PIB) creció, en promedio, solo un 1% durante su administración, que concluirá a finales de este mes. Esta cifra representa la menor expansión en un sexenio desde el gobierno de Miguel de la Madrid, cuando la economía se estancó.
“Es importante contextualizar esta cifra, primero, por el impacto negativo de la pandemia de Covid-19, y segundo, por no haber capitalizado las oportunidades de un crecimiento más dinámico ante la relocalización de empresas. Se estima que en 2024 el crecimiento de la economía mexicana será del 1.6% anual, lo cual es claramente insuficiente para incrementar el PIB per cápita, que actualmente se encuentra en niveles similares a los de 2019”, aclaró la organización.
Para este año, se estima que el PIB per cápita será de 191,591 pesos, comparado con los 191,296 pesos de 2019. “Para lograr una recuperación de los ingresos promedio de los mexicanos, se requiere un crecimiento económico que supere el crecimiento demográfico”, afirmó la organización.
De este modo, el crecimiento de la economía mexicana se aleja de la promesa de campaña del presidente López Obrador, quien había asegurado que se alcanzaría un crecimiento del 4% durante su sexenio.
Dinamismo económico y bienestar
El 1 de octubre, Claudia Sheinbaum asumirá como la primera mujer presidenta de México, y deberá encontrar un balance entre mantener el dinamismo de la economía y mejorar el bienestar de la población. Para lograr esto, México ¿Cómo Vamos? señala que es fundamental atraer inversión y generar empleos de calidad, a pesar del contexto incierto tanto a nivel global como nacional, donde las elecciones presidenciales en Estados Unidos y las reformas constitucionales en México han generado inquietud.
“En el ámbito global, hay factores como la desaceleración económica de Estados Unidos, nuestro principal socio comercial, la revisión del T-MEC en 2026, junto con las oportunidades que presenta la relocalización de empresas (nearshoring) en México”, apuntó.
Además de las reformas —como la reciente aprobada al Poder Judicial—, aún están pendientes de discusión otras, como la eliminación de organismos autónomos, que podrían afectar las condiciones de inversión, así como factores internos como la inseguridad.
“Internamente, la violencia y la presencia del crimen organizado, tanto en el norte, el occidente como en el sureste del país, impactan la calidad de vida de las personas, perjudican directamente el patrimonio y los ingresos de las familias, y debilitan la economía local. La implementación de la reforma al Poder Judicial tal como ha sido aprobada no contribuirá a reducir la alta impunidad (cifra negra) —92.9% de los delitos no se investigan— y, además, tendrá costos significativos en la atracción de inversión, que es crucial para generar empleos de calidad.”





