El Mundial de 2026 quedó en el centro de la polémica luego de que diversos directivos solicitaran la renuncia del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, tras la decisión del organismo de permitir que el delantero estadounidense Folarin Balogun dispute el partido de octavos de final pese a haber sido expulsado con tarjeta roja en su encuentro anterior.
Balogun fue expulsado durante el partido frente a Bosnia-Herzegovina, por lo que, conforme a la suspensión automática prevista tras una tarjeta roja, debía perderse el siguiente compromiso del torneo. No obstante, la FIFA suspendió la ejecución de la sanción y autorizó su participación en el duelo contra Bélgica.
La determinación generó una reacción de la UEFA, que calificó la medida como una decisión que pone en riesgo la integridad de la competencia. El organismo europeo sostuvo que la suspensión automática tras una expulsión constituye una regla básica del reglamento y advirtió que modificar su aplicación durante el torneo puede afectar la credibilidad de la competición y sentar un precedente.
La FIFA argumentó que la resolución se sustentó en disposiciones de su Código Disciplinario, lo que abrió un debate sobre los alcances de la interpretación reglamentaria durante el Mundial. Mientras algunos sectores consideran que el organismo actuó dentro de sus facultades, otros sostienen que la decisión afecta el principio de igualdad competitiva entre las selecciones.
De acuerdo con versiones publicadas por The New York Times, la revocación de la sanción se habría producido después de una llamada del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a Gianni Infantino, en la que presuntamente solicitó revisar la suspensión del atacante. Hasta el momento, la FIFA no ha confirmado esa versión.
La decisión también provocó la reacción de la Federación de Bélgica, que expresó su desacuerdo y señaló que analiza posibles acciones para defender los principios de juego limpio e igualdad competitiva. Asimismo, el caso generó comentarios de distintos actores del entorno futbolístico y reavivó el debate sobre la aplicación del reglamento y el uso del VAR durante el torneo.
En redes sociales, la controversia ha dado lugar a diversas opiniones y cuestionamientos sobre la resolución. Sin embargo, hasta el momento no existe confirmación oficial sobre cambios en la dirigencia de la FIFA relacionados con este caso.





