Ante la creciente violencia en el estado de Sinaloa, atribuida a enfrentamientos entre facciones del Cártel de Sinaloa, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), utilizó la conferencia matutina de La Mañanera para hacer un llamado a la calma.
Aseguró que los disturbios, que incluyen bloqueos, quema de vehículos y posibles secuestros en Culiacán, no son tan graves como se ha reportado y pidió a los ciudadanos mantener la tranquilidad.
Desde el Salón de la Tesorería de Palacio Nacional, López Obrador minimizó la magnitud de los eventos en Sinaloa, destacando que aunque hay enfrentamientos, son limitados. Su declaración contrastó con la alerta de viaje emitida por la Embajada de Estados Unidos, que advertía sobre robos de automóviles, disparos, bloqueos de carreteras y otros incidentes violentos en la región.
Para calmar a la población, el presidente instó a los residentes de Culiacán a actuar con precaución, pero sin alarmismo. También desalentó la creencia en información alarmista y amarillista que circula.
López Obrador hizo un llamado directo a los presuntos criminales, pidiendo que eviten afectar a personas inocentes y que busquen formas de resolver sus conflictos sin violencia. Subrayó la importancia de proteger a las familias y evitar pérdidas de vidas, y se mostró confiado en que su autoridad moral y posición como presidente serán escuchadas incluso por los delincuentes.
Culiacán ha enfrentado en los últimos años episodios de violencia vinculados a la lucha entre grupos del crimen organizado, especialmente el Cártel de Sinaloa. Los enfrentamientos armados entre fuerzas de seguridad y grupos criminales, así como entre facciones rivales del cártel, han generado pánico en la población. Las operaciones de seguridad, como la conocida “El Culiacanazo” en octubre de 2019, han demostrado la dificultad de controlar la violencia y su impacto negativo en la vida diaria, la economía local y el tejido social de la ciudad.






