La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) llevó a cabo el Sexto Simposio “Ciencia que Palpita” el 14 y 15 de octubre en el auditorio Julio Glockner, con el objetivo de crear conciencia sobre las enfermedades cardiovasculares, que según la Organización Mundial de la Salud, son la principal causa de muerte y se prevé que continúen así hasta 2030.

Durante la inauguración, la rectora Lilia Cedillo Ramírez destacó la importancia de la colaboración entre médicos, fisiólogos, químicos y estudiantes, señalando que la investigación inter y transdisciplinaria es clave para abordar estos padecimientos. “Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en México, lo que resalta la necesidad de analizar los factores involucrados y trabajar en la prevención”, afirmó.
Luis Guillermo Vázquez de Lara Cisneros, director de la Facultad de Medicina, agradeció el apoyo de la rectora y otras dependencias involucradas en la organización del simposio, que está alineado con el Plan de Desarrollo Institucional y el Modelo de Investigación Abierta y Comprometida.
La doctora Rosa Elena Arroyo, coordinadora del Departamento de Farmacia de la Facultad de Ciencias Químicas, destacó que el evento explorará la relación entre el medio ambiente, la contaminación y la salud cardiovascular, con un enfoque especial en los efectos a 30 años de la erupción del volcán Popocatépetl. Este foro busca fomentar nuevas redes de colaboración entre especialistas en el área.
Entre los participantes se encuentran investigadores de instituciones como el Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, la Facultad de Fisioterapia de la UPAEP y el Instituto Nacional de Cardiología, así como representantes de hospitales como Ángeles de Puebla e IMSS Siglo XXI.
El simposio también incluye una exposición con más de 100 carteles de estudiantes del área de la salud, así como actividades culturales.
La conferencia inaugural fue dictada por la doctora Lilia Cedillo Ramírez, quien abordó el tema “Infecciones y Enfermedades Cardiovasculares”. En su presentación, analizó la conexión entre las infecciones microbianas, como las causadas por micoplasmas, y los padecimientos cardiovasculares.
La rectora recordó que hace un siglo, las enfermedades infecciosas eran las principales causas de muerte, pero desde 1990, las afecciones cardiovasculares han tomado ese lugar. Cedillo explicó cómo las infecciones pueden contribuir a la formación de ateromas, resaltando el papel de microorganismos como Chlamydophila pneumoniae en la ateroesclerosis.
Concluyó su intervención enfatizando la necesidad de considerar no solo los microorganismos que inducen inflamación crónica, sino también factores genéticos, dieta, sedentarismo y la respuesta inmune como componentes cruciales para desarrollar un plan de prevención efectivo.





